martes, 16 de octubre de 2012


Siento en este día que...


     Si piensas en lo alto, desde lo alto piensas... como todos los que moran allí. Allí donde todos ven, donde todos saben ver. Es un lugar donde ir para escribir, para aclarar muchas respuestas, para encontrar la iluminación. Pero no pienses que el llegar hasta lo alto fue un suceso separado de todos los que en lo alto están. Ahora quizás no vivas todo el tiempo desde lo alto. Ahora quizás no poseas tu hogar cimentado desde el amanecer en lo alto. Quizás en el anochecer no te encuentres con los que moran en lo alto. 

     Sin embargo ellos y tú sois uno solo. Pero cuando ellos descienden hasta ti ven tu puerta. Para que ellos desdientan alguien tuvo que tocar la puerta y alguien tuvo que abrirla. No pienses que de forma separada puedes hacer ambas cosas. Tú llamas a la puerta y la puerta se abre. Los que habitan tras la puerta traen con sigo regalos. Te orientan mediante sus palabras cuando te encuentras sumergido en lo más bajo. Hasta que pones tus pies sobre tus ideas y en ellas te levantas diciendo: - Ahora tengo todo claro y obtuve mis propias respuestas.

     Es dado al hombre ayudarse así mismo y despertar, y en el anonimato quedan los que desde lo alto orientan al que no está. ¿Estás despierto o duermes?, pues tal vez rechaces algo de ti mismo cuando habitas en lo más bajo. Desde tus palabras de rechazo tocas otra puerta y la puerta se abre y alguien acude para poder abrirla igual que alguien la toca. Ahora los de lo más bajo conectan con tu rechazo y emiten contigo sus ideas en este nuevo sueño en el que con ellos duermes.

     A veces decimos que los que nos hablan pueden intentar engañarnos y nos llevan a su terreno, ¿pero quien toca su puerta?. No son ellos si no tú el que ha creado todo lo que a través de ti pasa, sucede y se manifiesta. Así que cuando empezamos a ver, que los que gobiernan el mundo, han salido directamente de la misma puerta que nosotros mismos hemos tocado; empezamos a entender que su egoísmo, su avaricia, su despotismo, su falta de comprensión, su carencia de Amor, su temor y rabia; es algo que nosotros mismos poseemos en mayor o menor medida pues somos los que hemos tocado las puertas con ello. No culpemos a nadie, tampoco juzguemos sus actos, no vaya a ser que nosotros en mayor o menor medida seamos quien les hemos llamado.

     Entendiendo esto último comprenderemos que detrás de los buenos actos, detrás de un buen mensaje lleno de sabias palabras, no somos más que nosotros los que hemos llamado a los de lo alto, o quizás ellos han orado por nosotros hasta que vimos su puerta: El Amor que emanan hacia todos y para todos.

     ¿Podría usarse la energía creadora, la puerta del Amor; para abrir otra puerta contraria o opuesta al mismo Amor?

     NO. Nada puede utilizar la energía del Amor más que el propio Amor. El Amor es inmutable. Pueden usar energías imitadoras del Amor. Ellas siempre terminarán siendo falsas energías de Amor. Nada más que Amor es inmutable. Nada pueden más que tratar de que lo olvidemos, esa es la puerta del temor, la que han proyectado desde lo bajo para olvidar que el Amor se encuentra en todo. El Amor como es arriba es abajo, como es uno es otro.

     ¿Has probado a Amar a los que gobiernan tu mundo?, ¿Has intentado orar por ellos?...

     El gran Espíritu es quien ora por toda criatura, hasta la criatura más densa recibe sus oraciones, sus palabras, para crear la puerta por la que él un día vera su verdadera esencia para llamar y entrar por ella. Si un día los que gobiernan el mundo despiertan y recuperan su Amor olvidado, será porque siempre hubo alguien orando por ellos. Si ellos siguen dormidos y están siempre así, será porque alguien se encarga de mantenerlos dormidos. Despiertas cuando sientes Amor por ellos, y oras por su despertar, en vez de odiarlos haces su puerta de entrada a la que ellos llamarán y el Amor les abrirá.


                                                                                                                                                                                            Del Amor

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