Siempre supe que los que fueron grandes ante los ojos
de sus espectadores, eran espíritus elevados que traían
recuerdos que nos ayudan a todos a elevarnos.
Dejo las frases de uno de ellos.
El entrenamiento no trata con un objetivo
sino con el espíritu humano y las emociones
humanas.
El espíritu es sin duda el agente controlador
de nuestra existencia.
La acción es nuestra relación con todo.
Un combate debe alcanzar un buen nivel
de capacidad técnica antes de que pueda
aplicar las tácticas con éxito.
Adaptare armoniosamente para formar una sola
unidad funcional.
A causa de sus muchas variables la lucha debe ser
un juego cuidadoso.
Existen diferentes tipos de aplicaciones de fuerza y
debes usar todos ellos.
Calibra las iniciativas de tu rival,
haz que falle y métete en sus golpes,
inclinándote, esquivando o fintando
con manos que controles.
La potencia se acentúa mediante la coordinación
de todo el cuerpo en el "seguir a través".
Toda lucha debe hacerse con velocidad
y economía en la mente así como con potencia.
El hombre clásico es tan solo un manojo de rutina,
ideas y tradición.
La mejor forma de la resistencia es la realización del
acto.
Cuando no exista centro ni circunferencia, allí está la verdad.
Vacía tu copa para que pueda ser llenada; quédate sin nada
para ganar la totalidad.
Yo no estoy enseñando nada,
sólo te ayudo a que te conozcas a ti mismo.
“Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Se como el agua. Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo”.
Bruce Lee
Mucho se ha hablado de la vida de Bruce Lee, un verdadero mito de las artes marciales. Analicemos las principales ideas volcadas en aquella entrevista, pues siguen tan vivas y llenas de sentido como lo estuvieron en su tiempo.
El autoconocimiento
Bruce Lee afirmaba que, cuando enseñaba artes marciales, en realidad enseñaba autoconocimiento, y la gente no acudía a él para aprender a vapulear al prójimo, sino para saber expresarse a través de su cuerpo.
“Hay quien controla demasiado sus movimientos, pero con el exceso de control sólo se consigue estar demasiado preocupado por la ejecución.”
La idea era que cuando se descarga la mente de la responsabilidad de tener que controlar todo lo que hace el cuerpo, los movimientos fluyen libremente, con naturalidad, y esa experiencia permite al practicante conocerse a sí mismo.
Él se preguntaba: ¿cómo puedes expresarte sinceramente en cada momento? En realidad, para él, las artes marciales consisten en saber expresarse con sinceridad, algo muy difícil de conseguir. El artista marcial que logra esta sinceridad, no permanece en tensión, esta relajado, como ausente, pero atento a lo que pueda ocurrir, de esa manera:
“… yo no doy el golpe… el golpe se da solo”.
Bruce Lee criticaba los dogmatismos de las diferentes escuelas, pues este creerse en poder de la verdad, sobre las artes marciales, las enfrentaba. Quien seguía una u otra escuela se convertía en un producto de esa escuela, mientras que lo idóneo es no tener un estilo, expresión siempre de un esquema cristalizado y estático, de esa manera, rechazando ser producto de un estilo, se entraba en un proceso de crecimiento continuo.
La dualidad y su armonía
La idea de la dualidad en el ser humano también estaba presente en su filosofía de las artes marciales. Él afirmaba que, por un lado, está el instinto natural, que es irracional; y por otro, la necesidad de ser consciente y por lo tanto de controlar. En ese sentido, Bruce defendía que hay que combinar ambas tendencias en armonía, logrando un difícil equilibrio. Si te inclinas hacia el extremo de lo instintivo eres poco científico, la experiencia se escapa de las manos. Y si te inclinas al extremo de no confiar en ti mismo y querer controlarlo todo, entonces te conviertes en un autómata, en una máquina que ejecuta movimientos pesados y previsibles. Para él eso era perder, en gran medida, la condición de humano. Había que combinar bien ambas tendencias.
“… no se trata de ser puramente natural, o puramente innatural, el ideal es la innaturalidad natural, o la naturalidad innatural.”
Enfrentar los retos
Para Bruce Lee la vida era un proceso de autoanálisis lleno de retos y de crecimiento paso a paso, día tras día. Los desafíos tenían un significado, lo importante no es su dificultad sino nuestra reacción ante ellos, cómo nos dominan o son dominados por nosotros.
Si uno se siente seguro, a gusto consigo mismo, sin dudas, podrá enfrentar sin miedo los retos. Por eso hay que ser uno mismo, saber expresarse y tener fe en lo que somos, en nuestras posibilidades.
El mayor error que podía cometerse era buscar un personaje que tenga esas características e intentar imitarle.
“… la gente copia los comportamientos, y no empieza por la raíz de su propio ser, no se preguntan ¿cómo puedo ser yo mismo?”
La vida era para Bruce como un juego, una ilusión. No hay que dejarse cegar por ella, no hay que copiar moldes anteriores por muy buenos que sean, ni aprender de memoria enseñanzas dogmáticas que nos alejan de la frescura y espontaneidad propia del ser humano.