sábado, 22 de septiembre de 2012

Una noche me pregunte...

¿Podría Dios escribir mi nombre en las estrellas para que así yo lo encontrará?


Sí; me respondió, más no puedes verlo porque dudas de encontrarlo.


Y si tú lo puedes, ¿quien fue él que lo escribió realmente?, ¿fue desde mi interior que sabe de tu Amor?


La Fe, y el Amor, fue lo que compuso mi nombre. Mi sentimiento, y mi sabiduría, fueron utilizados para crear a través de mis pensamientos mi nombre; y todo fue lo que Dios siempre dejó para mi.


Ahora se que Él así lo escribe, con la Fe que tiene en mi nombre, y siento que sin su Amor no soy yo mismo.


El mismo que hizo las punta de mis dedos, sostiene la pluma con la que escribo; ¿pero con qué dedos me hizo, si Él no tiene los suyos?


El que puede soplar como el viento, y formar así mi figura; ¿con qué boca sopla si Él no posee una propia?


Dios que crea todo cuanto desea desde la nada, como el invisible, es quien aparece tras el gesto. El Amor es lo que se manifiesta en todo.


No puedes ver las estrellas formando tu nombre, sin Amor que las ordene. 

No percibirás tu rostro en las nubes, si no pasa el Amor por ellas.
No puedes poseer forma alguna, ni tampoco ser quien eres; si Dios no abita en ti mismo.

La buena noticia es que Yo también existo en tu interior, y ya he dejado allí la mayor prueba. Si piensas que tu forma, tu rostro, y tus manos; son las mías  podrás decir bien alto: Yo Soy el que se hizo hombre, para que el hombre vuelva a ser Dios.


Todo me contiene aún no siendo Yo mismo, paso a través de todo. Las imágenes que ves son mis diferentes formas, que muestran que en toda creación, soy Yo el que abita en mi propia obra.


Yo Soy quien observa las estrellas a través de tus ojos, y también Soy las estrellas. Yo Soy Dios por todas partes. Soy la eterna presencia que tú crees no ser, por haber roto la cohesión con el Reino.


Mi Reino no es de este mundo, el mundo es de mi Reino. Hecha un vistazo a tu interior y encontrarás tu propio mundo. Siente y escucha desde él; estrellas, nubes, tus manos, tu boca; todo es un mismo Ser que ama y sabe que únicamente crea lo que siente verdadero. Él siempre ES; y también eres tú mismo, desde SIEMPRE.


Puedo imaginar a través de tus pensamientos, puedo usar tus manos que escriben lo que desde ellos ordeno, ¿pero quién escribe realmente de los dos?


Recuerda:


Si castigas a tus semejantes sin sentirme en tu interior, te castigas a ti mismo. Pues si recuerdas que él castigado también es Dios. Recuerda que Yo te observe también desde el interior del que castigaste.


Cuando amas todo es posible e incluso recordar quien eres realmente. Para recordar quien eres en realidad debes ser Dios. Meditar es alcanzar el estado consciente en el presente, y; ¿quién es el presente?


Pensáis como hombres, atribuyéndome una forma concreta, y unas aptitudes para obrar. Mi única aptitud es la de cambiar el mundo con un buen resultado desde ahora:


AMOR = 1

CASTIGO = 0

Porque mi aptitud es lo que hago por Amor, y con tu Amor presente. Fue tu Amor el que escribió todo esto y más, incluso en las estrellas.


Pero no has podido verlo así todavía pues no vives consciente. No puedes oírme ni verme. ¿Crees que necesitas tus manos para encontrarme?, ¿tus ojos para verme, y tus oídos para escucharme?


Es en tu propio interior donde verás todo lo que piensas, ¿no es ese el mayor secreto?, ¿no es la Ley de Atracción?, ¿pero atracción de qué?; de lo que siempre existió en mi Reino, tu presencia, que también es tu reino. 


Desde el Reino Interior usas tus manos para escribir lo que lees y ves con tus ojos; más no dudes que lo que sientes tras la forma de las letras es Amor mismo hecho visible.


Pero si dudas no puedes verlo. Aún no estás en tu propio cielo, así que utilizo a los espíritus para que te lo dicten; las estrellas, o las nubes; para que te lo muestren, e incluso tus pensamientos, y manos; para que escriban tu nombre.


Todo aquel que no encuentre en su interior el Reino de los Cielos, no recuerda que en su corazón, y mente, no posee ojos ni oídos para ver y oír; y sin embargo tiene todo. Tú eres Dios. Así que decidí crear todo lo demás para orientarte de nuevo a casa.


Pero recuerda:


Para ver lo que hay en el Cielo debes ser Yo Mismo. Podrás verme sin tener en ello puesto tus ojos, y para oír no necesitarás usar tus oídos. En el cielo todo existe nada más pensarlo. Yo ya he cambiado tu mundo, incluso he escrito tu nombre en las estrellas, pero no estás siendo consciente de ello.


Entenderás ahora que mediante la conciencia Dios ve sin necesitar ojos, y escucha todas las cosas; y no necesita adoptar o obrar de una determinada forma. Tú eres Dios, porque él es todo al mismo tiempo y en perfecta sincronía. 


Dios mente y corazón. Todo guarda uno de estos recuerdos, en cada cosa creada, Dios recuerda quien fue siempre. Siempre fuiste del Amor, y también Él mismo Amor; que es lo único que existe siempre.


Repito ahora junto a ti:


AMOR = 1

CASTIGO = 0


No hay comentarios:

Publicar un comentario